Misión Barrio Adentro: la salud en Venezuela

Más de siete años cuidando del Pueblo

Se trata de un sistema de salud público en expansión, con muchas dificultades y un trabajo enorme por delante, pero que ha demostrado que la desasistencia sanitaria no es un mal endémico, sino que puede ser enfrentado si hay decisión política

Recientemente hemos tenido ocasión de conocer de primera mano diversas misiones que se están desarrollando en la República Bolivariana de Venezuela en diferentes áreas. Una de las primeras y más conocidas es la Misión Barrio Adentro (MBA), cuyo principal objetivo es llevar la atención sanitaria a todo el pueblo.


Dicha Misión se implementó en el año 2003 en base a un convenio entre Cuba y Venezuela, reflejo de una nueva forma de entender las relaciones de los pueblos en el nuevo contexto de integración de los pueblos de Abya Yala-América. En un primer momento se implementó la MBA-I con la construcción de módulos de salud (atención primaria) por toda la geografía venezolana, con especial atención a las barriadas que, albergando a millones de habitantes, ni siquiera contaban con estos servicios básicos. Para 2009, el número de consultorios de MBA-I era de 6.711. Cada ambulatorio tiene un censo de 150-300 familias. Entre quienes han posibilitado esta trascendental misión destacan los miles de profesionales de la salud procedentes de Cuba que, de forma voluntaria y en ejercicio práctico del internacionalismo, se integraron en los barrios venezolanos más pobres para atender a la población. En ese momento la campaña de la derecha venezolana alarmaba de la invasión, de la «cubanización» de Venezuela, ignorando deliberadamente que antes de la llegada del Gobierno de Chávez el acceso a los servicios de salud estaba en la práctica negado para una gran parte del pueblo, con un sistema público de salud ruinoso y unas clínicas privadas, con unos precios inasumibles para la gran mayoría, donde quien no paga no es atendido.

La salud ha sido tradicionalmente un negocio más, donde los y las egresadas de la universidad, tras pasar una temporada en el sistema público, buscan trabajo en el sector privado con el objetivo principal de enriquecerse. No es tarea fácil dar la vuelta a tan perversa y caótica situación a corto plazo.

Las MBA intentan enfrentar esa cruda realidad. Además de la mencionada MBA-I, en 2003 se puso en marcha la MBA-II, que va más allá de la atención inmediata, comprendiendo una serie de servicios como los Centros de Alta Tecnología (CAT), los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) o los Centros de Rehabilitación Integral (CRI). En nuestra visita hemos tenido ocasión de conocer un módulo situado en el barrio 23 de Enero. En un lugar hasta hace dos años degradado socialmente se encuentra ahora dicho módulo con un CDI y un CRI. Entre los servicios que ofrece cabe mencionar los de ecografía, rayos-X, endoscopia, oftalmología básica, análisis clínicos, odontología básica, logopedia, foniatría, podología y terapia post-traumática.

Profesionales de la sanidad cubana, y cada vez más venezolanos (muchos de ellos formados en Cuba) atienden a quienes se acercan allí. Las medicinas necesarias para los tratamientos son proporcionadas en un primer momento en las mismas unidades, y los medicamentos para tratamientos más prolongados son adquiridos en la extensa red de farmacias bolivarianas a un 20 % de su precio en el mercado aproximadamente. Se hace en este sentido especial énfasis en la utilización de fármacos genéricos y en la sustitución progresiva de los elaborados por las multinacionales farmacéuticas por otros de fabricación estatal.

Existe una tercera fase, centrada en la modernización de las clínicas y hospitales. Sus dos principales áreas de actuación, aún en desarrollo, son la modernización tecnológica de equipos y la remodelación y mejora de la infraestructura hospitalaria.

La prueba más contundente de lo que realmente suponen estas misiones son los testimonios de los miles de venezolanos que por primera vez tienen acceso a un sistema de salud público, gratuito y universal. Un sistema en expansión, con muchas dificultades y un trabajo enorme por delante, pero que ha demostrado que la desasistencia sanitaria no es un mal endémico, sino que puede ser enfrentado si hay decisión política de destinar una parte importante de los beneficios que antes iban a manos privadas a necesidades sociales.

Los carteles del Che, Bolivar, José Martí… colgados en las paredes de los ambulatorios nos recuerdan que éste es un proceso popular en favor de toda la población, especialmente de las personas más desfavorecidas. Asimismo, confirman que sólo desde los ideales y principios del socialismo y desde un modelo que supere los valores individualistas y mercantilistas intrínsecos al capitalismo se pueden atender las necesidades de todo el pueblo y garantizar sus derechos.

Por Itsaso Ruiz de Larrinaga, Iñaki Etaio y Amaia Arruti.

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