El sionismo y la maquila neoconservadora global

Alianza de terror imperialista

Las relaciones entre el sionismo y el neoconservatismo norteamericano son tan carnales y antiguas que no pocos se preguntan si la misión de gendarme letal que esta última nación he tomado sobre sus hombros, especialmente en el Medio Oriente, y teniendo a la vista las guerras de Iraa y Afganistán y las amenazas contra Irán, no son las guerras que necesitaba librar el estado de Israel, pero a través de otro. ¿Acaso el poderoso lobby sionista en los Estados Unidos no es capaz de eso y mucho más?


Ya son míticos los días en que un grupo de desilusionados intelectuales judíos de New York, hará cerca de 70 años, se comenzó a agrupar alrededor de un grupo de ideas y tradiciones sobre las cuales no tardaría en erigirse el edifico neoconservador, reverenciando también, con mística unción, las doctrina sionistas contenidas en la filosofía de Leo Strauss. Desertores de la izquierda, ex trostkystas, ex comunistas, sindicalistas y simples opositores al estalinismo, no tardaron en pasarse con armas y bagaje a las filas de quienes consideraban, hasta las vísperas, sus enemigos de clase. Pronto aquellos electrones libres serían fichados, organizados y financiados bajo cuerda por el complejo militar-industrial, las grandes corporaciones, el lobby sionista y las agencias de inteligencia empeñadas entonces en vertebrar las campañas ideológicas y culturales del capitalismo en los años de la Guerra Fría, destinadas a contener y enfrentar a los avances del comunismo y la URSS.

Hoy, lo sembrado por aquel puñado de doctrinarios militantes que usaban una jerga a mitad de camino entre el bolchevismo y la exaltación de las bondades de la libre empresa, se ha enquistado en el corazón de ese frondoso árbol imperialista que es el movimiento neoconservador, capaz no solo de preparar el advenimiento y respaldar a los gobiernos republicanos, desde Reagan a George W Bush, sino de tener a su merced al gobierno de Obama, mediante pactos onerosos, acoso despiadado y mediatizaciones de sus topos sembrados en los diferentes niveles del “Gabinete del Cambio”. Y amagando con volver por sus fueros en el 2012.

Pero, lo mismo que el capital y el imperialismo, el neoconservatismo que los expresa tiene una marcada vocación globalizadora que lo ha hecho abrir filiales de pensamiento y establecer alianzas ideológicas y políticas por medio mundo. Neoconservadores militantes hay entre los jóvenes abogados y políticos revanchistas japoneses de la “NeoDefense School”, y lo es Peter Reith, ex ministro australiano de Defensa, como también el Center for Social Cohesion y el “Cambridge Group”, del Reino Unido, y ese tremebundo clon folclórico y flamenco, mala copia del American Entreprise Institute o de Heritage Foundation, que es la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que anima un no menos esperpéntico José María Aznar.

FAES, por ejemplo, mantiene vasos comunicantes con un puñado de organizaciones afines en América Latina, a través de las cuales se derrama la Buena Nueva neoconservadora de la restauración neoliberal capitalista y de enfrentamiento a los procesos democráticos y populares de cambio que viven los pueblos de la región. Entres sus corresponsales, que son, por transición corresponsales de quienes veneran el legado del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, están Súmate en Venezuela, la Fundación Ecuador Libre, Podemos, en Bolivia, la Fundación Renovación en Libertad, de Colombia, Red Libertad, de Argentina, el Instituto Libertad y Desarrollo, de Chile y hasta un puñado de avispados criollos, dizque disidentes, que en Cuba trabajan por la derrota de la Revolución y el regreso del capitalismo, y que tiene sembrado en su ADN tanto plattismo como para afirmar, en la expresión marginal de uno de ellos, … ” que contra el Yuma no se puede”.

Y del sionismo, ¿qué?

Pues navega ufano por aguas latinoamericanas mezclado con la construcción de las filiales neoconservadoras, y especialmente unido a una visible penetración del complejo militar-industrial israelí en las estructuras militares y de seguridad de la región. Fantasmagórica empresas israelíes, como Global CST, dirigida por los generales® Israel Ziv y Yosi Kuperwasser lo mismo entrenan a los soldados peruanos que combaten los remanentes de Sendero Luminoso, que venden anualmente 450 millones de dólares en armamento al gobierno de Uribe, en Colombia y participan en el diseño y ejecución de la operación Jaque, que liberó a Ingrid Betancourt y otros rehenes de las FARC. Un no menos fantasmagórico Yehuda Leitner, ex oficial de inteligencia israelí, devenido empresario y traficante de armas en Honduras desde los tiempos de Posada, Félix Rodríguez y el escándalo Irán-contra, es quien ha suministrado los gases tóxicos, los cañones sónicos, los asesores y buena parte de la bien surtida panoplia con que los golpistas hondureños apalean, matan y desparecen al pueblo que resiste y lucha por la democracia escarnecida.

En esta simbiosis entre el sionismo y el movimiento neoconservador norteamericano, no solo se expresa, como se está evidenciando, en el apoyo ultramontano norteamericano a las genocidas políticas israelíes contra el pueblo palestino, sino también en la ejecución del trabajo sucio del imperialismo yanqui en América Latina. No solo son ideas, también los socios se están distribuyendo cuotas de muerte y represión, a tanto por cabeza,… “y yo te hago el trabajo allá, y tú me lo haces acá”.

Este maridaje, tan peligroso, no solo se expresa en la mística y las leyendas de los cabales padres fundadores del neoconservatismo; no solo en artículos tremebundos como el firmado por Norman Podhoretz, el Neo Patriarca, y publicado el pasado mayo en las páginas de la pro-sionista revista “Commentary” titulado “How Obama´s America Migth Threaten Israel”, sino también en la planificada colaboración militar y de inteligencia norteamericano-israelí en diferentes regiones del planeta, como América Latina.

Insertados en la nueva distribución de las tareas imperiales, militares israelíes participan jubilosamente en la privatización de la guerra y la represión contra los pueblos latinoamericanos, mientras que pensadores sionistas recomiendan restauraciones y privatizaciones neoliberales, en esta aún incipiente contraofensiva neoconservadora por recuperar la hegemonía en su traspatio.

Mientras las viejas y nefastas doctrinas de la Seguridad Nacional se reciclan en novedosas y no menos nefastas Doctrinas Antiterroristas, no es de dudar que empiecen a regresar las picanas eléctricas fabricadas esta vez por algún consorcio israelí. Y que los herederos postmodernos de Dan Mitrione, aquel experto en torturas de la CIA ajusticiado por los Tupamaros en Uruguay, lleguen a las salas de tormento encapuchados y con una de las obras de Leo Strauss bajo el brazo.

Milagros de la globalización y de esta nueva Entente del terror imperialista.

Por Eliades Acosta Matos

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