El coronel Caamaño

Caamaño, patriota dominicano y héroe antiimperialista

Por Gustavo Fernández Colón
Pocas personas recuerdan hoy en Venezuela la actuación política de Francisco Caamaño Deñó en la historia contemporánea de la República Dominicana y su significación en la incansable lucha por la soberanía de las naciones latinoamericanas y caribeñas. Cierto paralelismo entre su breve pero trascendental desempeño como presidente de la nación insular, durante apenas cuatro meses del año 1965, y la más dilatada trayectoria del Teniente Coronel Hugo Chávez al frente de la revolución bolivariana, no deja de ser ilustrativo de las condiciones históricas determinantes de la dinámica política continental.

El 20 de diciembre de 1962 resultó electo presidente de la República Dominicana, por una abrumadora mayoría, el notable profesor y escritor Juan Bosch, quien, luego de 23 años en el exilio, pudo regresar a la isla a raíz de la muerte del dictador Rafael Leonidas Trujillo. El gobierno de Bosch promulgó una nueva constitución, calificada por algunos como la más progresista y liberal de la historia dominicana. Su contenido reformista en favor de los sectores populares provocó la inmediata reacción de la derecha militar y empresarial del país, que lo derrocó mediante un golpe militar e instauró de nuevo la dictadura, esta vez bajo la fachada de un triunvirato presidido por el empresario social cristiano Donald Reid Cabral.

Año y medio después del derrocamiento, el descontento popular estalla en la revuelta de abril de 1965, exigiendo el retorno del presidente Bosch -quien permanecía detenido en Puerto Rico por órdenes del gobierno de los Estados Unidos- y la restitución de la constitución del 63. El coronel Francisco Caamaño Deñó, militar de carrera entrenado en las academias militares de la gran potencia, se juega su destino al lado de los humildes de Santo Domingo y, con radical atrevimiento, funde en un solo cuerpo combativo a soldados y pueblo, repartiendo las armas del arsenal militar entre los trabajadores de los barrios pobres de la capital. En pocos días controlan el Palacio de Gobierno y el 3 de mayo es electo presidente por el Congreso Nacional, iniciando un período inédito de protagonismo político de los sectores populares en alianza con los militares patriotas de la República.

De inmediato, el gobierno de los Estados Unidos, con la venia de la OEA, reacciona haciendo desembarcar cuarenta mil marines en la isla. Bloquean la capital y sofocan la revuelta, masacrando indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, para “restaurar la democracia” en la nación caribeña.

Caamaño renuncia ante el Congreso y sale del país. Luego de una breve estadía como agregado militar en la embajada de Londres, se establece en Cuba en 1967 y prepara desde allí una invasión armada, convencido de que era posible desencadenar otro proceso revolucionario en su patria. El 3 de febrero de 1973 desembarca en Playa Caracoles con un grupo de nueve hombres; pero es capturado y ajusticiado, por orden de Joaquín Balaguer, el 16 de febrero de ese mismo año.

Es evidente que el saldo histórico del papel que en la actualidad está jugando Hugo Chávez Frías al frente del proceso revolucionario que hoy vive Venezuela es aún impredecible. Sin embargo, no deja de ser reveladora la comparación de sus acciones y las reacciones de sus adversarios nacionales e internacionales, con las incidencias de la revuelta cívico-militar protagonizada en la década de los sesenta por el coronel dominicano Francisco Alberto Caamaño.

Fuente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s