Europa Oriental desengañada del capitalismo

Caramelo envenenado

Casi dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, las poblaciones en los países de Europa Oriental aprueban, pero con menos entusiasmo que entonces, el paso del comunismo al capitalismo, según una encuesta divulgada hoy en Estados Unidos.

El Proyecto de Actitudes Globales, del Centro Pew de Investigación, llevó a cabo la encuesta entre 14.760 adultos, desde el 27 de agosto al 24 de septiembre en 14 países de Europa oriental y occidental, y en Estados Unidos, para recoger opiniones sobre el colapso del sistema soviético y sus aliados europeos.


El acontecimiento emblemático del colapso comunista fue la congregación de multitudes en el sector este de Berlín, separado del resto de la ciudad por un muro construido en 1961, que forzó a la apertura del paso de los ciudadanos hacia el oeste y abrió la senda para la reunificación de Alemania, dividida desde 1945.

A ello siguieron revoluciones pacíficas en otros países de la región y el derrumbe del bloque soviético.

“La mayoría de los pueblos en las otras repúblicas soviéticas y los países de Europa oriental apoya el establecimiento de los sistemas multipartidistas y una economía de mercado libre”, según Pew.

Pero los encuestadores de Pew encontraron que el entusiasmo inicial y generalizado acerca de estos cambios “se ha atenuado en la mayoría de los países, y en algunos el apoyo para la democracia y el capitalismo ha disminuido notablemente”.

En el este de Alemania, por ejemplo, la proporción de entrevistados que calificó de muy positiva la reunificación de su país fue del 31 por ciento, comparado con el 45 por ciento cuando el Centro Times Mirror, predecesor del Pew, hizo una encuesta similar en 1991.

En casi todos los países del este y centro de Europa, que durante décadas estuvieron detrás del “Telón de Acero”, ha disminuido la opinión favorable a la economía capitalista desde la encuesta de 1991.

En Hungría la aprobación de la economía de mercado ha bajado del 80 al 46 por ciento; en Lituania del 76 al 50 por ciento, en Bulgaria del 73 al 53 por ciento y en Ucrania del 52 al 36 por ciento, según el estudio.

Con la excepción de Polonia y Eslovaquia, donde ha aumentado la aprobación por el paso del comunismo a la democracia, este cambio tiene hoy menos simpatía que en 1991, de acuerdo con Pew, pero sigue contando con respaldo mayoritario en casi todas partes.

La gran excepción es Ucrania: en 1991 el 72 por ciento de los encuestados simpatizaba con el paso a la democracia, y ahora solo el 30 por ciento considera que hubo una mejoría con el viaje desde el comunismo al régimen actual.

En Bulgaria el apoyo al cambio democrático bajó del 76 al 52 por ciento, en Lituania del 75 al 55 por ciento, y en Hungría del 74 al 56 por ciento, añadió la encuesta.

Con la excepción de los habitantes en el oeste de Alemania, el resto de la región muestra índices positivos de satisfacción con la calidad de la vida tras la caída del comunismo.

En lo que fuera la República Federal de Alemania, desde la encuesta de 1991, el índice de satisfacción ha bajado del 52 al 48 por ciento, y en la que fuese la República Democrática de Alemania el índice de satisfacción ha subido del 15 al 43 por ciento.

Los polacos aparecen como los más entusiastas con los cambios desde la caída del comunismo: el índice de satisfacción con la calidad de sus vidas ha subido 32 puntos, del 12 al 44 por ciento.

El índice de satisfacción en Eslovaquia ha subido 30 puntos (del 13 al 43 por ciento), y el de Rusia ha aumentado 28 puntos, del 7 al 35 por ciento.

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