Suspicacias en Europa por nuevo escudo antimisiles

¡Fuera invasores de Europa!

La polémica sobre el controvertido plan de defensa antimisiles propuesto por Washington para Europa parece enredarse entre suspicacias y desencantos de aliados con la nueva estrategia de la publicitada protección contra potenciales ataques balísticos a la región.

Con asombro, como admitieron muchos políticos, fue recibido a mediados de septiembre el anuncio del presidente estadounidense, Barack Obama, de que su gobierno abandonaba el programa supuestamente defensivo, centrado en la instalación de la tercera región del sistema de defensa anticoheteril (DAM), diseñado por la administración de George W. Bush.


Proyectado para 2013, el plan consistía en emplazar una batería de 10 misiles interceptores en Polonia y un potente radar en República Checa, con el pretexto de rechazar supuestos ataques provenientes de Irán, retórica que se ha desvanecido en poco tiempo.

Rusia rechazó el blindaje militarista del Pentágono al considerarlo una amenaza directa a su seguridad, pues estaba orientado también, según expertos de ese país, a debilitar el potencial nuclear disuasivo de la nación euroasiática, fronteriza con Polonia.

A pesar del despliegue mediático que acompañó el anuncio de Obama, quedó descartado un supuesto abandono de esa añeja política, que tiene una clara intención de mantener a Irán como blanco principal.

Basta recordar los contingentes estadounidenses en Iraq y Afganistán, así como las dotaciones de armamentos y medios de guerra dislocados en la región del Golfo Arábigo-Pérsico, pese a críticas y clamores de la comunidad mundial para una retirada en pos de la pacificación anhelada.

Sin abandonar la doctrina del escudo, los halcones de Obama han reforzado el sistema de defensa con elementos móviles basados en el mar, lo que supera el alcance, movilidad e impacto de los componentes terrestres, preconcebidos en el proyecto inicial.

Con alentadoras frases para los aliados de la OTAN, el secretario de Defensa, Robert Gates, notificó el 17 de septiembre último que Estados Unidos desplegará elementos del DAM en buques de combate acantonados en el sur y norte de Europa.

Ese mismo día se conoció por boca del subjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, James Cartwright, que una probable ubicación de la plataforma antibalística sería un lugar próximo al Cáucaso.

Diversos medios periodísticos mencionan como potenciales enclaves del DAM a Turquía, Rumania e incluso Israel.

Férrea oposición de Rusia

Cuando en Europa del Este, más exacto en Varsovia y Praga, algunos sectores políticos recibieron con desagrado el discurso de Obama, en el Kremlin las autoridades rusas saludaron su decisión al calificar de positivo y sensato el abandono del programa original de Bush,.

De hecho, el presidente Dmitri Medvédev, manifestó la disposición de su país a proseguir el diálogo y hasta de participar en los planes para una arquitectura de seguridad colectiva.

Rusia insiste en la creación de un sistema de defensa global con la participación de todos los actores en el denominado espacio euro-atlántico para revertir las amenazas y ataques reales de manera colectiva.

Al desmentir supuestas concesiones de Moscú a Washington, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Nikolai Makarov, dijo tajante que su país no acepta ni le conviene la nueva versión del escudo, como no sea con la presencia rusa.

Tenemos una actitud negativa hacia todo lo concerniente hasta ahora con el DAM, aclaró Makarov al ser interrogado durante la visita de Medvédev a Suiza, como parte de la delegación oficial. El general negó que se dialogue con el Pentágono la fórmula de una participación conjunta.

Tampoco parece real que el Kremlin renuncie sin garantías a una respuesta asimétrica frente al escudo en Europa con el emplazamiento de los sistemas tácticos Iskander en la región de Kaliningrado, limítrofe con Polonia y Lituania, miembros de la OTAN.

“Una decisión así no ha sido adoptada. Ello tiene que ser una decisión política (del presidente) â��”, subrayó el alto mando ruso.

La propuesta rusa apareció durante el mandato de Vladimir Putin, cuando éste lanzó la iniciativa de emplear los centros de radiolocalización en Gabalá, Azerbaiyán, bajo arrendamiento de Moscú, y de Armavir, en el sur de la federación.

Igualmente, se propuso la apertura de un centro de intercambio de información sobre disparos coheteriles, con uno similar en territorio europeo.

La administración estadounidense nunca dio señales de un reencuentro, más bien limitó la retórica a convencer a Rusia de que no existían tales amenazas en su dirección.

Cabe esperar a que afloren a la superficie los signos reales de esta nueva configuración, de la cual al parecer dependerá la reacción de la dirigencia rusa.

Todo dependerá de la construcción y el carácter de la defensa antimisiles que adopte la OTAN y del lugar donde se estacionen las naves con los cohetes interceptores, comentó Víctor Yesin, ex jefe del Estado Mayor General de las Tropas de Misiles Estratégicos.

Si los buques de la OTAN, armados con los misiles Standard-3, no ingresan en las aguas del Mar Negro, ello no reducirá el potencial nuclear estratégico de nuestro país; pero si entran y se instalan en Crimea será otra cosa, advirtió el experto.

Rusia anticipó también sus inquietudes en caso de que Estados Unidos quiera emplear a Georgia como base para el escudo.

Sinsabores entre los aliados

Esperanzados en una contundente ayuda militar (y por extensión, económica) de la potencia norteña, los gobiernos de Polonia y República Checa recibieron el anuncio de la Casa Blanca como un baño de agua helada.

Las precisiones de Obama y de su halcón (Gates) de que Estados Unidos “no abandonaba” a Europa ni a sus aliados, no consiguieron apaciguar las airadas reacciones en sectores de ambos países.

El presidente Lech Kaczynski manifestó preocupación porque la nueva estrategia norteamericana deje a Polonia en medio de una zona gris entre la Europa del este y la influencia rusa.

Para portada el periódico polaco Fakt colgó como titular fuertes frases como: “!Traición! Estados Unidos nos vendió a Rusia y nos acuchilló en la espalda”.

El canciller de esta nación, Radoslaw Sikorski, llamó a interpretar la decisión de Obama como que Varsovia no era estratégica para Washington, sino sólo un socio regional.

Espero que los políticos que pensaban de otro modo saquen conclusiones con realismo, resumió el diplomático en medio del abanico de opiniones.

De cualquier modo, todo apunta a que Estados Unidos quiere preservar la alianza incondicional con Varsovia y Praga, los aliados de la OTAN en Europa del Este, y para ello les concederá un espacio en el nuevo proyecto de escudo; mientras late la discordia con Rusia en este y otros temas estratégicos.

Escrito por Odalys Buscarón Ochoa.

Prensa Latina

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