“El Terrorismo Occidental”, entrevista a Roger Garaudy

Referencia decisiva

De Roger Garaudy, se han editado últimamente en la Argentina dos libros importantes: “Los Mitos Fundadores del Estado de Israel y “El Terrorismo Occidental” (ediciones Horacio Garetto, Rafaela). Se trata de un filósofo francés muy polémico. Ha cumplido ya 93 años, pero sigue activo; escriben los periodistas franceses escriben Michel Trazan y Adrien Minard acerca de él: “No se puede negar la evidencia. A pesar de que fue condenado en Francia por ‘cuestionar la existencia de crímenes contra la humanidad’, Garaudy sigue siendo una referencia decisiva para decenas de miles de musulmanes franceses. Sigue teniendo prestigio entre los inmigrantes que consideran su conversión al Islam como contrapunto a su sentimiento de inferioridad cultural y social. Su ejemplo es motivo de orgullo para una comunidad a menudo víctima del racismo. Pero este capital de simpatía también procede su compromiso con el antisionismo radical”. Efectivamente, el polémico libro “ Los Mitos fundacionales del estado de Israel ”de 1996 ha tenido una inmensa difusión, especialmente en los países árabes. Uno de sus principales apoyos fue el padre Pierre, fundador de la red caritativa internacional “compañeros de Emmaus”.

MP: ¿Al cabo de diez años, modificaría Usted, Roger Garaudy, sus análisis de 1996?

RG: No cambiaría nada, pues nunca he separado la esfera religiosa de la esfera política. El libro sobre Israel formaba parte de una trilogía de crítica a la distorsión que están operando las instituciones religiosas de las grandes religiones monoteístas: católica, islámica, judía. Los dos primeros volúmenes fueron bien aceptados y discutidos en un marco de respeto recíproco, el tercero irritó al lobby sionista, pero ha sido apoyado por miembros eminentes de las tres religiones. Desgraciadamente, la guerra de exterminio que están padeciendo ahora mismo los palestinos es una confirmación de la validez de mis planteamientos. Además, las campañas de desinformación mundial forman parte del arsenal americano-israelí. Felizmente ya hay gente como Norman Finkelstein o Israel Shamir que están socavando el imperio de la mentira.

MP: Cuando la conferencia de Teherán para contemplar un examen crítico de la historia oficial de la Segunda Guerra mundial, se comentó mucho el trabajo pionero que Usted realizó en su obra de desmontaje de la propaganda israelí. ¿Qué conclusión saca de dicha conferencia?

RG: Sigo a la espera de informes sobre las ponencias que se presentaron en la conferencia, pues la prensa no dijo nada concreto, que yo sepa. Por supuesto comparto la opinión del presidente Ajmadineyad; los aliados llegaron a la conclusión de que Hitler había exterminado y genocidado a seis millones de judíos, por lo tanto debían haber ofrecido un refugio a los sobrevivientes, en algún lugar de Europa o Estados Unidos, en vez de crear un tumor colonial en el Medio Oriente, con el pretexto del sufrimiento real de los judíos europeos. Debemos seguir socavando el imperio de la mentira.

MP: En realidad, las tentativas para sepultar sus ideas en Francia, país al que antes se tenía por un modelo envidiable por su tolerancia y su abertura a la libertad de pensamiento, aumentan la curiosidad por sus planteamientos.¿Cuál sería entonces, el aporte propio del volumen El Terrorismo Occidental , que Usted terminó después del 11 de septiembre, y cuya traducción se publicó hace poco en Argentina?

RG: Digo que Occidente es un accidente, en la historia espiritual del mundo, y sus bases teológicas perversas producen estragos terribles. Los Estados Unidos e Israel han multiplicado las operaciones puntuales de terrorismo de Estados Unidos; más allá de los objetivos como el 11 de septiembre para que la opinión pública aceptara las guerras contra Afganistán e Irak, se trata de aterrar al mundo entero, de paralizar la reflexión colectiva. Este es el sentido profundo del 11 de septiembre: Según el esquema de Huntington, los conspiradores pretendían reducir el siglo XXI al enfrentamiento entre Islam y cristianismo; pero al contrario, lo que salió de allí es que estallaron las contradicciones internas del occidente capitalista y colonizador, en busca de métodos capaces de asegurar su sobrevivencia.

MP: Para Usted, ¿acaso los atentados de Buenos Aires en 1992 y 1994, de los que Bush quiere a toda costa echarle la culpa a Irán, a pesar de las evidencias judiciales, podrían ser ejemplos de terrorismo estatal israelí?

RG: Bush quiere atacar militarmente a Irán, hay que estar ciego para no darse cuenta. Creo que su principal carta de triunfo es la división entre chiíes y sunitas, y los gobiernos árabes no se dan cuenta de que esa es la trampa. La diferencia religiosa es de fachada, y el conflicto es artificial. Los Estados Unidos quieren sacar a Irán del mapa, y los israelíes echan leña al fuego, con lo que sea. Me preocupa el grado de inconciencia tanto de iraníes como de los gobiernos árabes, empezando por Arabia saudita, la gallina de los huevos de oro…

MP: Recordamos que Usted ya publicó unas memorias en 1989 (Mi vuelta al siglo en solitario ) que aclaraban en el nivel de la experiencia personal las distintas etapas de su descubrimiento del deber de una lucha política orientada por el marxismo, y de la necesidad de completar el marxismo con una espiritualidad arraigada en las tradiciones de cada pueblo. Este libro también se edifica sobre la sistematización de la experiencia personal?

RG: En este libro también parto de mi experiencia personal, pero hago el recorrido al revés, a partir del punto al que he llegado hoy, que me ocasiona un grado de incomprensión bastante excepcional, pero lógico, y provisional.. He resumido mis descubrimientos decisivos de la manera siguiente : “Mi situación me llega a producir vértigo: ¿acaso no es locura pretender tener la razón contra todos? En este frío mortal del vacío y la soledad, al fin me he topado con el mundo real, es decir universal, cuando hasta entonces, había estado confinado en una cultura exclusivamente occidental. Profesor de filosofía, y titular de cuantos diplomas se pueden alcanzar en el gremio, desde la “agrégation” hasta el doctorado, tomé conciencia de que lo ignoraba todo en cuanto a filosofías no occidentales. Nada sabía yo de las sabidurías antiguas de China, de India, del Islam, de las tradiciones orales de la comunidad africana, de los tesoros destrozados por los “conquistadores” de la Amerindia maya o incaica. Este colonialismo cultural con el cual estaba compenetrado, desde la escuela, me provocó una cólera que me sigue impulsando. … Al salvarse del aire confinado de Occidente, en la alta mar de la espiritualidad, el espíritu se me volvía respirable nuevamente, a pleno pulmón.”

MP: Usted dice que sigue siendo a la vez cristiano y marxista. ¿Cómo articula la reflexión política con la reflexión religiosa?

RG: Después de Los mitos fundadores de l Estado de Israel , he publicado después otro libro centrado en la política, titulado Estados Unidos, vanguardia de la decadencia ; en este también, muestro cómo una doctrina política funesta, la del imperialismo estadounidense, pretende justificarse con argumentos supuestamente religiosos, es decir relacionados con dogmas que nacen de la lectura literal de la Biblia. En mi libro El Terrorismo Occidental , que es mi testamento espiritual, mi objetivo sigue siendo el mostrar la interrelación radical entre lo religioso y lo político, luchar contra la hegemonía basada en la usurpación y la falsificación.

MP: Uno de los acontecimientos que más molesta a los intelectuales occidentales es el hecho de que usted se hizo musulmán, a raíz de su expulsión del partido comunista francés en 1973. En Occidente no se entiende por qué el islam tradicional rechazó la representación en las artes plásticas, y Usted ha sido un liberador para los artistas de izquierda, cuando los comunistas acusaban a cualquiera de “diversionismo ideológico” con el primer libro que lo hizo famoso Por un realismo sin riberas , 1964.

RG: El puritanismo no es una dimensión decisiva en el Islam, es una de sus tendencias epocales y locales, y en materia artística hay un derroche de imaginación para dar a comprender las estructuras dinámicas del universo, como se desprende de manera deslumbrante de la arquitectura. Es que en Occidente hay una visión totalmente distorsionada de lo que es la espiritualidad musulmana. Algunos puntos elementales deben ser recordados, para entender las falsificaciones que imperan actualmente, y que en cierta medida son propagadas por una parte de los musulmanes mismos: el islam no pretende ser una religión nueva, ni nació con la prédica del profeta Mohammed. Allah no es un Dios particular, propio de los musulmanes. Alá, “el Dios”, es la traducción literal de la palabra que designa al Dios único. Un cristiano de lengua árabe, en su rezo y en la liturgia, dice Alá para invocar a Dios. Islam significa abandono voluntario y libre a Dios solo, lo cual es el denominador común de todas las religiones reveladas, judía, cristiana, musulmana, desde que Dios ha “insuflado en el hombre su espíritu” (Corán, XV, 29) es decir desde el primer hombre. Dice el Corán (III, 114): “Mohammed no es más que un profeta : han vivido otros profetas antes que él”. Y él mismo afirmaba (XLVI, 9): “no soy un innovador entre los profetas”.

MP: Usted afirmaba en su biografía haberse afiliado al Islam porque es “la religión dominante entre los dominados”, y porque, como francés que fue deportado al Sahara, en Argelia, por sus actividades de comunista en 1941, ha tenido oportunidad de sentir en carne propia la grandeza de la civilización árabe. ¿Acaso considera además que el Islam es una religión menos envejecida y pervertida que otras?

RG: El Islam padece fenómenos de decadencia como todas las religiones que han alcanzado su institucionalización en un contexto que ya no existe. Lo propio del Islam, es una dimensión filosófica que en otras religiones está más desdibujado, es una visión dinámica del mundo. En el Corán, esta se desprende de la incesante acción creadora de dios. Se le llama “El viviente” (II, 255; III, 2, etc.), “el Creador por excelencia, el que no deja de crear” (XXXV, 81), el que “está presente en cada cosa nueva” (LV, 29). Esta creación continua mantiene la existencia de todas las cosas (II, 255). A diferencia de lo que se dice en la Génesis , El no descansa, “comienza la creación y la recomienza” (X, 4). Por eso es que tiene posibilidades extraordinarias para entender y encauzar el mundo moderno : la “sharia” coránica nos da los principios directores para la búsqueda imprescindible de los medios de una “modernidad” diferente de la de Occidente. De esta búsqueda, los grandes juristas del pasado nos han dado el ejemplo, al hacer el esfuerzo necesario (“ijtihad”) para resolver los problemas de su tiempo; cada uno de nosotros es personalmente responsable de su cumplimiento para contribuir a la solución de los problemas de nuestro tiempo. En primer lugar hay que pasar de una sociedad fundada sobre el provecho (monoteísmo del mercado) a una sociedad fundada sobre valores (que no serían los valores mercantiles).

MP: ¿Pero qué significa la palabra “sharia”? ¿ no es eso mismo que enmarca el legalismo petrificado que caracteriza las sociedades musulmanas más enquistadas?

RG: La palabra “sharia” aparece una sola vez en el Corán (45, 18) y en otros tres versículos pararecen palabras de la misma raíz : el vderbo “shara’a (42, 13), y el sustantivo “shir’a” (5, 48). Esto permite una definición precisa. Se trata de una “vía”, y se nos aclara que “en materia de religión Mohammed os abrió una vía (aquí se usa el verbo “shara’a” ), que había recomendado a Noé, esa misma que te habíamos revelado, la que hemos recomendado a Abraham, a Moisés, a Jesús : seguidla, y no hagáis de ella un objeto de división”. Está claro, pues que esta vía es común a todos los pueblos, a los cuales Dios envió sus profetas (a todos lo pueblos, y en la lengua propia de cada uno). Pero resulta que los códigos jurídicos referentes al robo y al castigo apropiado, al estatuto de la mujer, al matrimonio o a la herencia son diferentes según la Tora judía, los Evangelios de los cristianos, o el Corán. La sharia (la ley divina para ir hacia Dios) no puede por lo tanto incluir estas legislaciones (fiqh) que, a diferencia radiacal de la sharia común a todas las religiones, difieren según la época y la sociedad en que un profeta ha sido enviado por Dios. Dios dice en el Corán (13, 38) “a cada época le corresponde un libro”, y también “no existe comunidad en la que no haya pasado un profeta para advertirle” (35, 24, y 16, 36).

MP: Por cierto, Usted ha creado una Fundación “Para el Diálogo entre las Culturas” en Córdoba, España, donde se abrió una biblioteca que ofrece los más valiosos textos del sufismo, en papel y en versión digitalizada. En realidad, Usted resulta ser un continuador de la tradición mística de Al Andalus, cuya influencia liberadora es perceptible en las letras españolas, desde San Juan de la Cruz hasta María Zambrano. Por cierto, en Andalucía se ha publicado otro libro suyo que muestra la concordia posible entre teólogos de todas las religiones, titulado El diálogo entre Oriente y Occidente, las religiones y la fe en el siglo XXI. Nos hace suponer que también ¿está entre sus temas de combate la lucha contra el integrismo musulmán?

RG: ¡Por supuesto! La pretensión de “aplicar la sharia”, confundiendo la sharia divina, tal y como está definida en el Corán, con el “fiqh”, es decir las aplicaciones humanas que se han experimentado a lo largo de la historia, mezclándolo con las interpretaciones de juristas más o menos obnubilados por las presiones del poder, esta es la enfermedad principal del Islam. El Islam tiene toda la razón al rechazar la decadencia de Occidente y las hipocresías de sus “derechos”, al rechazar todas las consecuencias del colonialismo y la colaboración con el “monoteísmo del mercado” que pretenden imponer los Estados Unidos y sus vasallos de occidente por los diktats del F.M.I., el islamismo está paralizado cuando se trata de edificar el porvenir. La ley divina, la sharia”, une a todos los hombres de fe, mientras que pretender imponer a los hombres del siglo XXI una legislación del siglo VII, y de Arabia, es una obra de división que da una imagen falsa y repulsiva del Corán. Es un crimen contra el islam. Una verdadera “aplicación de la sharia” no tiene nada que ver con ese literalismo perezoso.

MP: Entonces, frente a la situación actual en que los Estados Unidos aspiran abiertamente a establecer su hegemonía mundial, llamándola globalización ¿hay algún país en el que Usted ve señales de cambio esperanzadoras?

RG: Lo que sucede es que Rusia y el mundo islámico están, como dice el propio presidente de la Duma , y secretario del partido comunista “condenados a ser aliados estratégicos a partir del momento en que están interesados por igual en evitar semejante evolución”. Este acercamiento también se va a dar con China, por las mismas razones. El problema hoy en día es saber si Rusia logrará, en el plano interno, “despiojarse” insisto en el término, de la mafia americano-sionista que, al echar mano sobre su economía para beneficio de especuladores, quiere integrarla a los planes de mundialización, es decir de americanización del mundo. Una vez liberada de ese pulpo, le faltaría a Rusia establecer vínculos, no ya de dominación común como en la antigua Unión Soviética, sino de federación fraterna, con Bielorusia y Ukrania, y con las repúblicas del Asia Central. Ahí sí que podría tener un rol de primer plano en la realización de lo que hemos llamado, por oposición a la “mundialización” imperial, una unidad sinfónica del mundo, que ponga fin a todas las hegemonías, a la quebradura del mundo entre Norte y Sur, al arrasamiento de las identidades y culturas.

MP: Y en América latina, donde la crisis social se está radicalizando rápidamente, y donde renace la resistencia al modelo estadounidense en torno a un proyecto de soberanía “bolivariana”, ¿le parece que hay alguna fuerza espiritual particular?

RG: Por supuesto, pues desde los años 1960, América latina está a la vanguardia de la renovación del pensamiento cristiano, que fue impulsado por el papa magnífico que fue Juan XXIII. La condena por la curia romana de las “teologías de la liberación” en 1984 y 1986 no constituye más que un aspecto de la política de contra-revolución en cuanto a las aberturas sobre el mundo del concilio Vatican II y del sueño del profético papa Juan XXIII ayudado por los mayores teólogos católicos de su tiempo, y otros más, que inspiraron la constitución más audaz del concilio, “Gaudem et spes”. Lo que querían era una iglesia que ya no intentase dominar el mundo sino servirlo. Por el contrario, Juan Pablo II quiere volver a identificar la iglesia católica con la historia del expansionismo europeo, y es lo que reafirma el Catecismo de 1992. Se trata de un verdadero plan de reconquista de Europa y del mundo. Mientras tanto, en los años sesenta, la CIA se infiltraba en las iglesias, utilizando a sacerdotes, religiosos y legos para controlar a los cristianos críticos, a los militantes populares y a los líderes progresistas. El propio “Diario secreto” de un agente secreto, Diez años en la CIA , por Philip Agee, en 1975 lo confirma, de la misma forma que el tribunal Russel, reunido en Roma en enero de 1976, en el informe titulado “La penetración imperialista en las iglesias de América latina”. Ya Nelson Rockefeller, enviado por Nixon a observar el sub-continente lo decía : “los cambios estructurales en la comunicación y la educación convierten a la iglesia en una fuerza decidida al cambio, y al cambio revolucionario si es preciso”. América latina ha dado mártires, como Camilo Torres, los dominicos torturados fray Betto y Tito de Alencar, Monseñor Romero y los seis jesuitas asesinados en El Salvador, además de excelentes teólogos, como el propio Ignacio Ellacuría, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Hugo Asmann, Juan Luis Segundo, Rubén Alves, y el que se puede considerar padre de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez; han tenido un papel impulsador otros muchos, cuyo modelo pudiera ser mi gran amigo don Helder Camara. Muy pronto, un grupo de teólogos tomó conciencia de que América latina es una colonia teológica del norte y que el método teológico europeo no es adaptable, tal cual, a la realidad de América latina. Como lo describe el argentino Enrique Dussel, la teología de la liberación es “un momento reflexivo de la profecía, que nace de la realidad humana, social, histórica, destinada a pensar, a partir de una visión de conjunto del mundo, unas relaciones de in justicia ejercidas desde el centro hacia la periferia de los pueblos pobres.” Y los pobres son el lugar teológico eminente para comprender la revelación divina hecha a los hombres y para aprehender el sentido de la salvación crítica.

MP: Usted no está solo en su voluntad de armonizar una política de justicia social extendida al mundo entero con los valores más universales, de las cuales las religiones quisieran ser los conservatorios. La sensibilidad ecológica, nacida en el fervor espiritual alemán de los años 1930, a menudo tiene ese matiz idealista. ¿En ese terreno también piensa Usted que Occidente ha dejado de tener la iniciativa de la imaginación, como parece desprenderse de las grandes conferencias mundiales para la preservación del ecosistema?

RG: Es imprescindible partir del reconocimiento a la rica unidad de la naturaleza, lo humano y lo divino. Indudablemente, y específicamente gracias a lo que llamo “la civilización del trópico”, puede nacer un mundo nuevo, pues sólo nos queda la elección entre el suicidio planetario si obedecemos a las leyes actuales de la dominación americana, y una auténtica resurrección, de la cual puede ser un paso decisivo la empresa gigantesca de China e Irán, que están construyendo un puente euroasiático, con vistas a una extensión trascontinental, asociando América y África.

MP: ¿Ante lo que Usted llama el “suicidio planetario”, cómo puede irradiar la “civilización del trópico”?

RG: Hay que leer a los brasileños, Gilberto Freyre el fundador, con su libro El hombre, la cultura y los trópicos , a Bautisto Vidal, que habla del “desafío amazónico”, a Sergio de Salvo Brito, que ha demostrado con otros la posibilidad de fundar una civilización mundial sobre las fuentes de energía renovables, lo cual no es en realidad un problema de tecnología, sino de geopolítica. Esta será la civilización alternativa a la anticivilización actual, que descansa en el objetivo del “crecimiento”, que es únicamente el crecimiento de los beneficios financieros, la cual lleva al saqueo de los recursos energéticos, y a la distorsión actual de la política internacional en torno al petróleo. Todas las guerras de los Estados Unidos y su política extranjera, generadora de guerra, están inspiradas por la voluntad de apoderarse de todas las fuentes posibles de petróleo. Mirando sólo al pasado inmediato, está la guerra del Golfo, la cual permitió el control de la producción petrolera de Irak, y, con el pretexto de “proteger Arabia Saudita”, convertirla en estado vasallo. Los embargos se dirigen a los países productores de petróleo, como Irán y Libia. Las intervenciones destructoras en Europa, desde Bosnia hasta Kosovo, que no constituyen presas petroleras por sí mismas, no tienen otro objetivo que el control efectivo sobre Europa oriental, para apoderarse más adelante de los petróleos de Bakú y del mar Caspio, con bases aéreas cada vez más cercanas, y la tutela, a través del apoyo incondicional a Israel (verdadero porta aviones insumersible en el medio Oriente, que permite controlar las fuentes del petróleo) de Turquía y de Egipto (que recibe las subvenciones más altas de Estados Unidos, después de las que recibe Israel). De lo que se trata es de neutralizar el mundo árabe, y acusar a los que se resisten de ser “estados delincuentes”. Los efectos secundarios de este robo de los recursos energéticos mundiales conducen a la partición del mundo. Como la venta del petróleo se hace en dólares, los países del tercer mundo están obligados a seguir sangrándose para pagar sus deudas en dólares e intentar un ilusorio “desarrollo” al estilo occidental. Es el mismo viejo colonialismo de antes el que opera, utilizando la corrupción de las clases dirigentes locales para imponerse.

MP: ¿Qué esperanzas concretas tiene usted para los próximos años, ya que del “naufragio del navío tierra” se trata?

RG: Lo notable es que al hacer sus elecciones energéticas de energía no renovable los amos provisionales del mundo han condenado ellos mismos su dominación a ser efímera. Los recursos petroleros sólo pueden asegurar unos treinta años de plazo a su clientela, aún si se descubrieran nuevos yacimientos explotables (y teniendo en cuenta que esto excluye las dos terceras partes del mundo de este consumo orgiástico del G7, los siete países más ricos del mundo). Hay tres medidas que pueden ser decisivas: primero, hace falta que los dirigentes de los países productores de petróleo tomen sin tardar la iniciativa de venderlo en moneda local, de manera a generar una cadena que haga polvo la hegemonía del dólar; segundo, que la Asamblea general de la ONU conmine a Estados Unidos a pagar su propia deuda, que es la más monstruosa del mundo, y tercero, que se tase de manera drástica la especulación financiera. Todo esto es posible si surgen nuevos centros de poder que se apoyen en los pueblos. Pues cinco siglos de colonización y medio siglo de estragos del FMI no han destruido, en el corazón de las multitudes, el sentimiento de la dignidad, de la comunidad, y del don de sí mismos, de los cuales la victoria de Gandhi ( a pesar de su martirio final) sigue siendo el ejemplo más deslumbrante.

Por Maria Poumier

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